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Jul 14, 2022
Onboarding digital

Los 2 retos de la micromovilidad

La micromovilidad compartida es tendencia desde hace unos años y, cada vez, está más demandada. Sobre todo, por aquellos que buscan medios de transporte más ecológicos y económicos. 

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¿Qué es la micromovilidad?

Comenzamos por la base. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de micromovilidad?

La micromovilidad hace referencia a vehículos de pequeñas dimensiones, y de uso personal, que alcanzan velocidades inferiores a los 25 km/h. 

Están pensados para distancias cortas (menos de 5 km), en las que puedan sustituir a medios de transporte menos ecológicos. La idea detrás es desplazarnos rápido y de forma flexible en zonas urbanas. De ahí que se estén habilitando tantos carriles y zonas específicas. 

Además de ser un medio conveniente para viajar en zonas urbanas, también se trata de medios de transporte fáciles y cómodos de aparcar.  Y no solo eso, algunos vehículos de micromovilidad, como la bicicleta, son beneficiosos para el medio ambiente, y también para la salud y el bienestar de las personas, ya que, les ayudan a hacer ejercicio sin darse cuenta. 

La tecnología hace más fácil compartir vehículos

Si bien los vehículos ligeros no son un concepto nuevo, la tecnología inteligente que hay detrás de la micromovilidad actual sí lo es. De hecho, esta tecnología ha cambiado el panorama de este tipo de vehículos. 

La tecnología de micromovilidad hace posible que, en vez de comprar una bicicleta, la podamos tomar prestada por un período de tiempo determinado y pagar una cantidad proporcional, sin preocuparnos por el mantenimiento del vehículo. 

Cada vez existen más tipos de micromovilidad compartida, más proveedores de este servicio. Y las innovaciones no dejan de crecer.

Las opciones de movilidad compartida son cada vez más amplias y este es solo el comienzo, puesto que es un sector que todavía se está asentando y formando (sobre todo, en términos de regulación, educación del cliente, expansión de mercados, establecimiento, etc.).

Algunos ejemplos comunes de vehículos son los patinetes eléctricos, los Segways, hoveboards, bicicletas eléctricas y scooters. 

Retos de la micromovilidad 

La micromovilidad, y en concreto sus proveedores, afronta dos grandes retos: 

Fraude y vandalismo 

No importa que hablemos de motocicletas, coches, scooters, etc. Existe mucho vándalo suelto y es común que este tipo de vehículos, que duermen en la calle, aparezcan dañados o se roben. Que sean vehículos ligeros y compartidos no significa que no haya que cuidarlos. De hecho, hay que cuidarlos más porque se comparten. 

El fraude y el vandalismo acortan la vida de los vehículos, lo que resulta muy perjudicial para sus proveedores, que deberán invertir más en mantenimiento, arreglos y renovaciones. 

⚠️ Por el bien común, debemos recordar que los proveedores de micromovilidad son empresas. Si no sacan beneficio de sus vehículos, acabarán cerrando el negocio. 

Necesidad de generar confianza para ambas partes

Tanto el usuario que contrata un vehículo, como el proveedor que pone ese vehículo a disposición de otros, han de confiar el uno en el otro. 

El usuario debe fiarse del proveedor, de sus vehículos y de su marca (atención al cliente, precio, comodidad, etc.). Al fin y al cabo, montarse en un vehículo pone en juego tanto la seguridad propia como la de la sociedad (por ejemplo, imagina que una moto está en mal estado y ocasiona un accidente). 

Por el lado del proveedor, también es crucial que exista confianza. Debe encontrar el modo de confirmar que el usuario al que está prestando sus vehículos los va a usar con fines legítimos y no para maldades.

Cómo acabar con el vandalismo en la micromovilidad

Todo queremos disfrutar de las ventajas de la micromovilidad, pero no todos somos ciudadanos civilizados que cuidan el patinete, bicicleta, etc., sea de pago o no. 

Los vehículos de micromovilidad compartida están en la calle, sin protección aparente. De ahí, que se conviertan en un blanco fácil para vándalos aburridos y ladrones.   

Los proveedores de micromovilidad tratan de abordar este problema como pueden para asegurar la vida de sus vehículos lo máximo que pueden. Algunas empresas utilizan candados de cable para evitar el robo, otras piden a sus usuarios que envíen una foto de su vehículo una vez aparcado para demostrar que está bien, algunas bloquean los dispositivos en caso de que el usuario no pague, etc. 

Estas medidas no eliminan el vandalismo y el robo, pero lo disminuyen en gran medida. Como contrapartida, disminuyen la buena experiencia de los usuarios legítimos del servicio.

La forma más rápida y eficaz de poner fin a este problema es asignando responsabilidades. 

Para ello, identificamos y verificamos la identidad de los usuarios. Nuestra plataforma de onboarding digital te permite controlar la edad de los conductores, y confirmar la validez del carnet de conducir.

La verificación de identidad que ofrecemos disuadirá a los usuarios con malas intenciones:

  1. Porque no sabrán cómo burlar nuestro sistema
  2. Porque solo podrán registrar su verdadera identidad (y, obviamente, no querrán enfrentar la responsabilidad de los daños)

Nos ponemos en la piel del proveedor y ayudamos a alargar la vida útil de los activos.  

También ofrece la posibilidad de añadir listas de exclusión y denegar el acceso a usuarios problemáticos. 

Si tienes un negocio de micromovilidad, cuéntanos tu caso. Estamos aquí para ayudarte.

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